viernes, 10 de mayo de 2019

El mandato de Doha relativo a los Acuerdos Multilaterales Medio Ambiente (AMUMA)

Estas negociaciones tienen por objeto reafirmar la gran importancia que tiene que las políticas comerciales y ambientales se apoyen para beneficiarse mutuamente. Las negociaciones versan sobre cómo deben aplicarse las normas de la OMC a los Miembros de la Organización que sean partes en acuerdos sobre el medio ambiente, en particular para aclarar la relación entre determinadas medidas comerciales adoptadas en el marco de acuerdos sobre el medio ambiente y las normas de la OMC.

Relación entre las normas de la OMC y los AMUMA.

En la actualidad están en vigor más de 250 acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente (AMUMA) relativos a diversas cuestiones ambientales. Aproximadamente 20 de esos acuerdos incluyen disposiciones que pueden afectar al comercio. Por ejemplo, pueden contener medidas que prohíben el comercio de determinadas especies o productos o permiten a los países que restrinjan el comercio en determinadas circunstancias.

Una cuestión que puede surgir es si las medidas previstas en un acuerdo multilateral son compatibles con las normas de la OMC. Por ejemplo, un acuerdo multilateral podría autorizar el comercio de un determinado producto entre sus partes, pero prohibir el comercio de ese mismo producto con países que no hayan firmado el acuerdo.

Esto podría considerarse incompatible con el principio de no discriminación de la OMC conocido como el “trato de la nación más favorecida”, que exige a los países otorgar un trato equivalente a los productos iguales (o “similares”) importados de cualquier país Miembro de la OMC. Por otra parte, las normas de la OMC permiten que en algunos casos los Miembros se eximan de sus obligaciones, por ejemplo, cuando una medida está destinada a la conservación de los recursos naturales, siempre que se cumplan determinadas condiciones.

Hasta la fecha no se ha sometido a la OMC ninguna diferencia formal sobre una medida prevista en un acuerdo multilateral sobre el medio ambiente. No obstante, en el asunto “Chile — Pez espada” se destacó la complejidad de la relación existente entre las normas ambientales y las normas comerciales.

En la Conferencia Ministerial de Doha de 2001, los Miembros convinieron en celebrar negociaciones sobre la relación entre las normas de la OMC y los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente, especialmente aquellos que contienen “obligaciones comerciales específicas”. Estas negociaciones tienen lugar en las reuniones del Comité de Comercio y Medio Ambiente en Sesión Extraordinaria. Los Miembros han convenido en que el alcance de estas negociaciones se limitaría a la aplicabilidad de las normas de la OMC a los Miembros de la OMC que hayan firmado el acuerdo multilateral sobre el medio ambiente objeto de consideración.

Desde el inicio de las negociaciones, los debates se han centrado en el alcance del mandato de negociación (incluida la definición de obligaciones comerciales específicas) y en los posibles resultados de las negociaciones. Paralelamente, los Miembros también han emprendido un ejercicio de intercambio de experiencias en la negociación y aplicación nacional de las medidas comerciales previstas en los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente.

Colaboración entre la Secretaría de la OMC y las secretarías de los AMUMA.
  
Además de examinar la relación existente entre las obligaciones comerciales específicas establecidas en los acuerdos sobre el medio ambiente y las normas de la OMC, las negociaciones han abarcado los procedimientos para que las secretarías de los AMUMA y los Comités pertinentes de la OMC intercambien información periódicamente.

Es esencial una cooperación más estrecha entre las secretarías de los AMUMA y los Comités de la OMC para garantizar un desarrollo coherente de los regímenes comercial y ambiental. Este objetivo fue reconocido en el Plan de Aplicación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002 celebrada en Johannesburgo, que insta a desplegar esfuerzos para “fortalecer la cooperación entre el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y otros órganos y organismos especializados de las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y la Organización Mundial del Comercio, dentro de sus respectivos mandatos”.

Ya existen diversas formas de cooperación e intercambio de información entre las Secretarías de la OMC y de los AMUMA, (ver el documento sobre la colaboración entre la OMC y el PNUMA de los AMUMA). Éstas incluyen sesiones de información celebradas por el Comité de Comercio y Medio Ambiente de la OMC con las secretarías de los AMUMA; el intercambio de documentos; la colaboración entre la OMC y el PNUMA y los AMUMA en el suministro de asistencia técnica a los países en desarrollo en la esfera del comercio y el medio ambiente; y la organización de actividades colaterales por la Secretaría de la OMC con ocasión de las reuniones de las partes en los AMUMA. Desde el inicio de las negociaciones se han planteado varios elementos concretos para mejorar o completar los mecanismos existentes.

La cuestión de los criterios para la concesión de la condición de observador en las secretarías de los AMUMA también forma parte de las negociaciones. Varias secretarías de los AMUMA y organizaciones internacionales ya han obtenido la condición de observador en el Comité de Comercio y Medio Ambiente, y también se ha invitado a algunas de ellas a que asistan a las reuniones extraordinarias de negociación del Comité (como observadores “ad hoc”). Las negociaciones podrían asimismo aumentar la participación de estas organizaciones en la labor de varios Comités de la OMC.

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